VACUNACIONES


POLICLÍNICA VETERINARIA OZA 
PASEO AUTONOMIAS 17
22004HUESCA

974232551/609349116


VACUNACIÓN EN GATOS

Una vacuna es un preparado que se introduce en el organismo para conferir protección (inmunidad) frente a una enfermedad. Las vacunas suelen desarrollarse frente a enfermedades que pueden ser graves o crónicas y contagiosas.

¿Cómo funciona una vacuna?
Una vacuna es una suspensión de microorganismos (bacterias ó virus) que induce en el gato la producción de anticuerpos contra ese microorganismo. Si el gato posteriormente entra en contacto con el microorganismo, los anticuerpos que posee le ayudan a luchar contra la infección. A esto se le llama respuesta inmune. Las bacterias o  virus de la vacuna se encuentran muertos o inactivados con la finalidad de que la vacuna estimule la inmunidad sin causar enfermedad. Los tipos de vacunas que existen actualmente pueden ser inactivadas, vivas modificadas o de subunidades.

¿Contra qué enfermedades puedo vacunar a mi gato?
Actualmente, en el Reino Unido existen vacunas frente a las siguientes enfermedades:
En España, además existe una vacuna contra la Peritonitis infecciosa felina; y en EEUU, además de todas las demás, vacunan contra el Virus de la Inmunodeficiencia felina, Giardia sp y contra los hongos dermatofitos.
¿Qué vacunas necesita mi gato?
Las vacunas se dividen en prioritarias y optativas. Las vacunas prioritarias deben ser consideradas esenciales para todos los gatos, mientras que las optativas se aplicarán dependiendo de los riesgos de padecer la enfermedad a los que esté sometido el gato. La decisión de aplicar las vacunas optativas en un gato se basan en factores como la edad, los hábitos de vida y el contacto que tenga con otros gatos.
Vacunas prioritarias
Panleucopenia felina
El virus de la panleucopenia causa una enfermedad grave y a menudo mortal. La vacunación es muy efectiva y por fortuna ha contribuido a reducir sustancialmente la incidencia entre los gatos. Sin embargo, cuando las poblaciones de gatos son susceptibles, es una enfermedad altamente infecciosa. Además, el virus puede sobrevivir en el ambiente. Los gatos también puede infectarse con cepas de parvovirus canino.
Herpesvirus felino
Una vez que un gato se infecta con un Herpesvirus felino, padecerá signos de gripe felina por un breve periodo de tiempo. Aunque los signos clínicos desaparezcan, el virus permanece latente en el interior del organismo provocando episodios recurrentes de afección respiratoria y/o problemas oculares. El estrés puede inducir a uno de estos episodios. La infección suele producirse por el contacto muy estrecho con otros gatos, ya que el virus muere en el ambiente. La vacunación disminuye el riesgo de transmisión de gato a gato (ej. exposiciones felinas, residencias felinas ó clínicas veterinarias) y se cree que reduce los episodios de enfermedad clínica en gatos infectados de forma crónica. Para más información sobre herpesvirus, clic aquí.
Calicivirus felino
Al igual que el Herpesvirus, el Calicivirus felino causa gripe, a menudo acompañado de úlceras orales. O conseguimos que los gatos eliminen la enfermedad o esta se hará crónica. Existen muchas cepas diferentes de calicivirus, y las vacunas están elaboradas para proteger frente a las cepas más patógenas. La presencia de tantas cepas diferentes y la capacidad de los gatos de padecer la infección de forma crónica (posiblemente cuando son jóvenes y se infectan antes de ser vacunados) explicaría por qué algunos gatos muestran síntomas de enfermedad incluso después de haber sido vacunados. Sin embargo, como en el caso del herpesvirus, la vacunación se sigue recomendando para reducir la frecuencia y severidad de los signos clínicos. Para más información sobre calicivirus, clic aquí.
Vacunas optativas
Virus de la Leucemia felina (FeLV)
FeLV se propaga por la saliva. Los gatos sufren la infección a través del acicalamiento mutuo, compartir los comederos y bebederos o por mordiscos de gatos infectados. Además, los cachorros pueden infectarse por vía placentaria y el virus puede también transmitirse en las montas. Los gatos que más riesgo sufren de contraer esta enfermedad son aquellos que viven en casas de mucho individuos y los que tienen hábitos de vida en semilibertad. Un gato que vive solo en casa, por tanto, no padece riesgos de ser infectado. Los test en sangre para detectar antígeno de FeLV son útiles para la identificación del estatus de los gatos en una casa, y así facilitar la decisión sobre si vacunar o no frente a leucemia felina. Para más información sobre FeLV, clic aquí.
Chlamydophila felis
La infección por la bacteria Chlamydophila felis provoca conjuntivitis y enfermedad de vías respiratorias altas. Los cachorros son más susceptibles, sobre todo a la edad a la cual todavía no pueden ser vacunados. La mayoría de los casos se pueden manejar bien con antibióticos apropiados antes que con la vacunación, aunque ésta podría ser útil en casas donde hay muchos gatos y la enfermedad es endémica. Para más información sobre Chlamydophila felis, clic aquí
Bordetella bronchiseptica
La infección por la bacteria Bordetella bronchiseptica puede producir síntomas de enfermedad respiratoria como tos o neumonía. Es uno de los gérmenes que pueden provocar la tos de las perreras en el perro. Los gatos que padecen más riesgo son los que viven en casas con muchos gatos o gatos que comparten habitat con perros. Los gatos en riesgo deben vacunarse de forma rutinaria y también puede ser una buena estrategia vacunar al gato antes de llevarle a una residencia, en especial si allí convivirá con perros. Esta vacuna se instila dentro de la nariz en lugar de inocularse, y confiere una inmunidad local en las vías respiratorias. Para más información sobre Bordetella bronchiseptica, clic aquí.
Rabia
La vacunación contra la rabia sólo se recomienda para animales que viajen fuera del país, debido a que la rabia no es una enfermedad endémica en el Reino Unido. En España, la vacunación frente a la Rabia en los gatos no es obligatoria., y se deja a criterio del veterinario si el animal padece riesgo de contraerla (viajes a países endémicos, casos diagnosticados en la zona donde el gato vive en semilibertad).
¿Con qué frecuencia debería vacunar a mi gato?
Todos los gatos deberían recibir una primovacunación con las vacunas prioritarias en dos inyecciones con un intervalo de tres ó cuatro semanas entre ellas y comenzando alrededor de las nueve semanas de edad. La necesidad del gato de recibir alguna vacuna optativa será valorada en este momento. Con la finalidad de conseguir unos buenos niveles de protección, la primera vacunación deberá ser aplicada un año después de la primera dosis. Después, la frecuencia de revacunaciones dependerá del tipo de vida del gato y de los riesgos.
La recomendación más habitual entre los laboratorios que fabrican las vacunas es la de revacunar anualmente, puesto que las licencias del producto se basan en estudios de inmunidad de un año de duración. Se recomienda que el gato pase una revisión de salud anual.
Los gatos que pasen periodos de tiempo en residencias felinas deben vacunarse siempre anualmente, en primer lugar para que el seguro de la residencia les cubra, y en segundo lugar porque se trata de un ambiente de alto riesgo de contagio de enfermedades. Las dosis deben aplicarse al menos dos semanas antes de ir a la residencia.
¿Qué problemas pueden provocar las vacunas?
Los efectos secundarios provocados por las vacunas son muy poco frecuentes, teniendo en cuenta los miles de dosis que se aplican anualmente. La reacción adversa más frecuente es muy leve y consiste en depresión, inapetencia y molestias en la zona de la inyección. Una reacción más importante consistiría en vómitos, diarrea, dolores, fiebre, signos de infección respiratoria ó nódulos en la zona de la inyección. El efecto secundario que ha sido más estudiado en los últimos años es el fibrosarcoma (un tumor que se desarrolla en el lugar de la inoculación). Algunos gatos pueden desarrollar en el lugar de la inyección un nódulo pequeño asociado a una inflamación. Lo normal es que ese nódulo desaparezca en las siguientes tres o cuatro semanas, pero si no es así, la inflamación crónica puede desembocar en un tumor denominado fibrosarcoma. La inflamación del sitio de inoculación aparece más frecuentemente cuando se utilizan vacunas que contienen adyuvantes, una sustancia componente de la vacuna e incluida por el laboratorio para mejorar su eficacia. Las vacunas con adyuvantes más frecuentes son las que se ponen contra la rabia y contra la leucemia felina.
La incidencia de aparición de fibrosarcomas en EEUU está estimada en un caso por cada 10.000 vacunas puestas, mientras que en Reino Unido, la incidencia se estima en 0.04 casos por cada 10.000 dosis de vacunas aplicadas. Esta diferencia podría deberse a los diferentes tipos de vacunas disponibles en cada país y a la mayor frecuencia de vacunación frente a la rabia en EEUU.
Aunque el fibrosarcoma es una enfermedad de muy mal pronóstico, no debemos olvidar que la leucemia felina también es una enfermedad fatal. La incidencia de leucemia es además mucho más alta que la del fibrosarcoma (uno o dos casos por cada 100 gatos, y en algunas áreas una prevalencia incluso mayor).
Conclusiones
La vacunación es un tipo de tratamiento muy seguro y que ha disminuido sustancialmente la incidencia de enfermedades graves en la población felina. Dicho esto, las vacunas no están totalmente exentas de riesgo, y debe hacerse un uso apropiado y juicioso de ellas. Aunque algunos gatos concretos no toleren las vacunas, el resto de los individuos de una comunidad deben ser vacunados. Así, una enfermedad concreta no encontrará un número de gatos suficiente que la haga propagarse en una colectividad. Por el contrario, si una población posee la mayoría de los individuos sin protección, enfermedades como la panleucopenia felina, que actualmente es muy poco frecuente, reaparecerá nuevamente entre la población felina.