1 de abril de 2011

ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR GARRAPATAS

Las enfermedades infecciosas transmitidas por garrapatas están despertando una atención especial en los últimos años en medicina veterinaria por distintos motivos.
En primer lugar por la  aparición o detección de nuevos agentes patógenos transmitidos por garrapatas que hasta ahora no se les daba una gran  importancia.
Por otra parte al al hecho de que agentes infecciosos descritos en otras zonas, ahora son descubiertos en lugares muy diversos y distantes (debido al cambio climático y a los movimientos migratorios de los propietarios y sus mascotas). También es frecuente el  incremento en el número de casos en los que se diagnostican múltiples infecciones en el mismo animal.
Y por último  el  uso de nuevas técnicas de diagnóstico de alta sensibilidad que permiten identificar agentes infecciosos nuevos que hasta ahora pasaban desapercibidos con los métodos de diagnostico tradicionales. 
Varios patógenos (Ehrlichia, Babesia, Rickettsia, Hepatozoon, Borrelia, Anaplasma o Mycoplasma) son transmitidos al perro a través de las garrapatas. La mayoría de estas enfermedades tienen un tratamiento efectivo y un buen pronóstico si se diagnostican a tiempo. Sin embargo, es muy importante recordar que el control efectivo de la presencia de las garrapatas es el medio más importante y eficaz de prevención de esta enfermedad en los perros. La retirada de las garrapatas en piel  del perro se debe realizar con cuidado para  evitar la contaminación a través de su hemolinfa.


EHRLICHIOSIS
El agente etiológico es la Rickettsia Ehrlichia canis, que es una bacteria gram negativa que parasita de forma obligatoria los monocitos circulantes en forma de agregados intracitoplasmáticos llamados mórulas. La Ehrlichia canis es transmitida por la garrapata del perro, el Ripicephalus sanguineus. La distribución de esta enfermedad está relacionada con la distribución del  vector y se han descrito casos en Asia, África, Europa y América. Es muy importante recordar que el perro puede sufrir múltiples infecciones de agentes etiológicos transmitidos por las garrapatas al mismo tiempo, lo que aumenta la complejidad de los casos clínicos. La infección ocurre cuando la garrapata infectada ingiere sangre y produce una contaminación por las secreciones salivares del área de succión. Una vez el perro está infectado la ehrlichiosis puede dividirse en tres fases: aguda, subclínica y crónica. Sin embargo, en las situaciones clínicas naturales es muy difícil, si no imposible, diferenciar en cuál de estas tres fases se está. La ehrlichiosis se diagnostica habitualmente mediante la presencia de signos clínicos y alteraciones laboratoriales compatibles junto con el uso de pruebas específicas para la detección de la Ehrlichia. Estas pruebas incluyen la observación de mórulas en el frotis sanguíneo, la detección de anticuerpos anti-Ehrlichia mediate métodos serológicos o la detección de ADN del organismo mediante la “polymerase chain reaction”. 
La trombocitopenia en la fase aguda y la pancitopenia en la fase crónica son alteraciones altamente sugestivas de ehrlichiosis pero no conclusivas. La identificación de las típicas mórulas intracitoplasmáticas mediante microscopia es diagnóstica. Sin embargo, la identificación de estas mórulas de E. canis en las células monocíticas durante la fase aguda es extremadamente rara. A pesar de esto, siempre se debe realizar una evaluación detallada y concienzuda de los frotis sanguíneos y del “buffy-coat” cuando se sospecha de la presencia de esta enfermedad.. La presencia de títulos de anticuerpos anti-E. canis en una dilución igual o mayor de 1:64 se considera positivo. La realización de la PCR puede ser de gran ayuda en el diagnóstico de esta enfermedad. La prueba de PCR detecta animales positivos entre 4 y 7 días post-infección. 
El uso de la doxiciclina a una dosis de 5 mg/kg/cada 12 horas o 10 mg/kg/día durante 3-4 semanas se considera el tratamiento más adecuado para la Ehrlichiosis Canina. También se ha descrito como útil el uso de dipropionato de imidocarb con una dosis de 5 mg/kg subcutáneo después de un pretratamiento con atropina y seguido por una segunda inyección 15 días después. El uso de fármacos inmunosupresores como los glucocorticoides junto con el tratamiento específico antiE. canis (tetraciclinas y dipropionato de imidocarb) en el tratamiento de la ehrlichiosis canina aguda puede ser adecuado.

BABESIOSIS
Babesia spp. parasita los eritrocitos y produce anemia. La Babesia spp. tiene una distribución mundial. En muchos casos la Babesiosis canina está complicada con otras enfermedades transmitidas por garrapatas o hemoparásitos (Ehrlichia, Leishmania, Mycoplasma, Bartonella, Rickettsia). Las Babesia spp. son parásitos eritrocitarios transmitidos por garrapatas que infectan animales domésticos, salvajes y a humanos .La babesiosis es provocada por piroplasmas grandes (Babesia canis) y por piroplasmas pequeños (Babesia gibsoni). Existen tres subespecies de  B. canis (B. canis vogeli, B. canis rossi, B. canis canis) y dentro de la B. gibsoni existe el genotipo asiática y la californiana. Existen diferentes vías de transmisión de la Babesia spp. La principal vía de transmisión son las garrapatas, pero cada especie de Babesia se transmite por un vector diferente. En general, la Babesia spp. se transmite de forma transestadial, de un estadio de la vida de la garrapata a otro, también de forma transovárica, a través de los huevos de la garrapata, y pueden pasar a través de generaciones de garrapatas sin alimentarse de ningún hospedador infectado. A diferencia de la Babesia spp. Theileria spp. presenta un estadio preeritrocitario en los linfocitos y no presentan transmisión transovárica en la garrapata. Otra vía de transmisión son las transfusiones sanguíneas. Como factores de riesgo debemos considerar la predisposición racial en Greyhounds (B. canis), American Staffordshire y Pit Bull (B. gibsoni), las perreras (donde hay una elevada presencia de garrapatas) y las peleas de perros (B. gibsoni, B. canis). Los signos clínicos asociados a la Babesia dependen de la especie o subespecie y también del estado inmunitario del hospedador y de la respuesta a la infección. Los signos clínicos más comunes de perros con babesiosis son: letargia, debilidad, mucosas pálidas, anorexia y mal aspecto general. La anemia, hiperglobulinemia y trombocitopenia son las alteraciones laboratoriales más comunes. La infección por B. microtiLike se considera grave, debido a que un elevado porcentaje de casos se asocia con azotemia grave. Para llegar a un diagnóstico, disponemos de diferentes métodos como son la microscopia, la serología y la PCR. La detección de Babesia mediante frotis sanguíneos (1000x) ha sido el método diagnóstico básico durante muchos años.

RICKETTSIOSIS
Las rickettsias también son bacterias gram negativas obligatoriamente  intracelulares  que pueden  ser transmitidas a los animales o a las personas por diversos vectores artrópodos, como por ejemplo las garrapatas.. Hay una gran cantidad de nuevas rickettsias que han sido descritas. Actualmente la clasificación se realiza mediante la determinación de su secuencia molecular. Las rickettsias del grupo de la fiebre maculosa se han descrito en los cinco continentes. En todo el mundo, las rickettsias  causan un cuadro clínico caracterizado por una enfermedad febril aguda, al menos en perros y en humanos. Además, no son capaces de producir una infección persistente .A pesar de la existencia de antibióticos anti-Rickettsii muy efectivos, persiste un alto porcentaje de mortalidad en humanos asociado a R. rickettsii. La descripción de cuadros clínicos en perros asociados a esta bacteria no aparece hasta 1979.  La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas canina, “Rocky Mountain spotted fever (RMSF)”, es una enfermedad infecciosa que se caracteriza por una grave, aguda, afección vascular. Los perros con infección natural no tratados presentan una alta morbilidad y mortalidad. Parece ser que los perros y los roedores son los principales mamíferos reservorios de las rickettsias . Son necesarias entre 5 y 20 horas desde la fijación de la garrapata al hospedador y la transmisión de la R. rickettsii y después han de pasar de 3 a 5 días para el desarrollo de un cuadro clínico asociado a ésta. Aunque no existe una predilección racial, se han descrito cuadros mucho más graves en perros de las razas Pastor Alemán y Husky Siberiano. A diferencia de lo que ocurre con la ehrlichiosis canina, donde el cuadro clínico crónico puede persistir durante meses o años, el cuadro clínico de la RMSF dura menos de 2 semanas. La RMSF en los perros se produce predominantemente durante la primavera y el verano, que es cuando las garrapatas están en actividad. Dolor articular o dolor poco localizado asociado a poliartritis o polimiositis es el signo clínico más típico. Fiebre, anorexia, depresión, vómitos, diarrea y cuadro neurológico son otros signos clínicos frecuentes. Otros cuadros clínicos menos frecuentes son: secreción mucopurulenta nasal u ocular, aumento de los vasos esclerales, taquipnea, tos, edema escrotal u orquitis. La presencia de epistaxis, melena, hematuria, petequias o equimosis puede ocurrir en los perros pero son poco frecuentes a no ser que el diagnóstico y el tratamiento se retarden más de 5 o 7 días. Infecciones crónicas con otros patógenos transmitidos por garrapatas (Ehrlichia, Babesia o Bartonella) pueden contribuir a estas alteraciones de la hemostasia. Sin embargo, la hemorragia de retina es un signo clínico que aparece de forma precoz en el transcurso de la enfermedad. Los signos neurológicos más frecuentemente descritos en perros con RMSF son hiperestesia, ataxia, signos vestibulares, estupor, convulsiones o coma. Signos clínicos de fallo renal agudo o de colapso cardiovascular se han descrito en perros en fases terminales de la enfermedad. Debido a que el cuadro clínico asociado a la RMSF es tan variable y tan parecido al producido por otras enfermedades infecciosas o no, su diagnóstico es complejo.



El retraso en el inicio del tratamiento o la falta de tratamiento puede acabar provocando la muerte del perro. Debido al intenso daño vascular, los fluidos se deben utilizar con cautela para no empeorar el estado clínico del perro. El uso de prednisolona a dosis antiinflamatoria o inmunosupresora junto con doxiciclina no parece empeorar la gravedad de la infección por R. rickettsii en perros. 

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